Inestable
Fuerzas que se oponen, intenciones que chocan buscando imponerse. Todas buscan un equilibrio, pero ¿cuál es el punto de referencia?, ¿qué es lo estable, qué lo inestable? ¿Por qué no puede otro extremo convertirse en el nuevo centro? Apostar por algo es crear un nuevo eje alrededor del cual girar. ¿Por qué insistimos tanto en mantener una estabilidad definida por otros? ¿Buscamos seguridad, tranquilidad? ¿O buscamos simplemente evitar la incertidumbre, esa sensación incómoda que nos descoloca?
¿Cuánto puede durar la inestabilidad? ¿Toda una vida, apenas un instante? Quizás la vida misma es inestable por definición. Es constante movimiento, tensión entre fuerzas que se alternan dominando la situación. ¿Pero disfrutamos esa tensión o nos genera angustia, inquietud, miedo? ¿Por qué esa incertidumbre no se transforma en curiosidad, en un viaje estimulante hacia lo desconocido, hacia lo que aún no somos?
El miedo a caer, al dolor asociado a la pérdida de control, nos paraliza. Pero caer puede ser también lanzarse, puede ser liberarse. La dualidad está ahí: placer y dolor, seguridad e incertidumbre. ¿Qué sentimos realmente ante la inestabilidad? ¿Dolor? ¿Gozo? ¿Es una cuestión física, mental, emocional? ¿Nos atrevemos a cuestionarlo?
La estabilidad promete seguridad, comodidad, paz aparente. La inestabilidad promete acción, descubrimiento, vida en movimiento. ¿Cuál nos acerca más a la felicidad auténtica, cuál nos hace sentir más vivos? Tal vez podríamos darle la vuelta al concepto, convertir la inestabilidad en virtud, en oportunidad. Quizá no se trate de buscar equilibrio estático, sino una armonía dinámica.
Pero entonces surge otro conflicto: ¿es posible sostener esta inestabilidad desde lo colectivo, donde todo se magnifica? ¿Podemos trasladar nuestro sentir individual a un plano mayor sin sucumbir al caos absoluto?
Sí, la inestabilidad da miedo. Lo reconozco. Pero quizás sea precisamente en ese miedo donde se encuentra la puerta hacia nuestra verdadera esencia, hacia la autenticidad más profunda. Sí, tengo miedo, pero también estoy vivo.